Túnez: Tierra salvaje llena de magia

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Aunque pocos lo saben, los preciosos pueblos amazighs del interior de Túnez inspiraron al director George Lucas en la creación del fantástico universo de La guerra de las Galaxias.

Una ruta por la galaxia amazigh de Túnez permite, no sólo descubrir una cultura milenaria, sino también algunos de los paisajes más salvajes y bellos del Norte de África. No en vano fue este atractivo el que cautivó a Lucas y le impulsó a filmar en este país muchos de los exteriores de su rutilante serie.

De camino hacia el sur tunecino, corazón de la identidad amazigh, vale la pena hacer una parada en el pintoresco pueblo de Takruna, a unos 110 kilómetros de la capital. Encaramado a la cima de una colina, como es habitual en los poblados amazighs por razones defensivas, ofrece unas magníficas vistas de los policromados valles de su alrededor y de las montañas escarpadas de Zaguan, con un azulísimo Mar Mediterráneo en el horizonte.

Tan difícil era de expugnar que aquí se refugiaron los últimos vestigios de resistencia nazi ante la ofensiva aliada de 1943, en la Segunda Guerra Mundial.

La mayoría de las casas de Takruna están abandonadas y solamente cuatro familias residen durante todo el año. En invierno, ausentes las hordas de turistas y todavía cerrado su panorámico café, el silencio es sepulcral, tan solo perturbado por el viento.

Tras esta parada, toca un largo tirón de cuatro horas de carretera hasta Tozeur, ciudad bautizada como la Puerta del Desierto, cercana al confín algerino. La ciudad merece una visita por su frondoso y extenso oasis, así como por su original casco antiguo, el barrio de Ouled el-Hadef.

Construidas con ladrillos, colocados para trazar formas geométricas a modo de decoración, las viviendas son de un color marronáceo parecido al del desierto colindante. Entre su laberinto de callejuelas, se esconde algún bonito café y un Museo Arqueológico.




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