“Tarro de la felicidad” para endulzar nuestras vidas

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¿Cuántas veces hemos ido por la vida, preguntándonos qué hacer con tanta infelicidad que surge de repente?, bien sea por situaciones amorosas, problemas en el trabajo, dificultades en casa, el panorama político-social del país donde estemos, en fin… La lista podría ser eterna. Sin embargo, esa energía negativa no la podemos mantener cerca por mucho tiempo o dejar que influya en nosotros, de forma tal que no veamos lo que hay más allá de todas esas situaciones.

Es necesario aprender a llenarnos de sentimientos positivos y felices, para sobrellevar el día a día. Por ello, la afamada autora estadounidense del best-seller “Comer, rezar y amar”, Elizabeth Gilbert, hizo “viral” una sugerencia suya que no requiere de mucho y que promete aportar un granito hacia un cambio de perspectiva, que sólo le corresponda a quien así lo desee. Pero, ¿De qué se trata todo eso?.

Es el así llamado “tarro de la felicidad”, que no será tal vez el invento más sofisticado o el más complicado del mundo, pero sí posiblemente uno de los más efectivos. La idea de este peculiar “tarro” se mantiene respaldada por la también escritora y psicóloga española, Elsa Punset, que es una fuerte referencia en el ámbito de habla hispana por sus destacados libros como “Brújula para navegantes emocionales” y “Una mochila para el universo”.

Lo que se quiere con dicho tarro es, según su autora, recordarte todo lo bueno que ha pasado en un lapso de 24 horas. Es decir, en un día suceden miles de situaciones, buenas y malas. La mejor de todas esas es la que se escribirá en un pequeño papel a modo de recordatorio, para colocarla en el jarrón. Así, en los días donde nos sintamos depresivos, ausentes o melancólicos, podremos abrir el tarro y leer las cosas positivas por las que hemos pasado o que nos han sucedido. Eso nos lleva de vuelta al “lado dulce de la vida”.

¿Qué debemos hacer para tener nuestro tarro de la felicidad?

Primero, recordar lo que te ha hecho feliz este día, esta semana o este mes. Puede ser alguna travesura inocente, una broma, una buena reunión entre amigos, una enseñanza positiva, o lo que desees pero que esté lleno de buena vibra.

Segundo, una vez que tengas lo que quieres recordar por siempre, deberás escribirlo en un pequeño papel. Sólo un trozo, no es necesario una hoja completa o algo inmenso. Es importante tener a la mano un tarro -limpio por supuesto- y con tapa, donde puedas depositar los papelitos. La idea es mantenerlo como una rutina diaria, no forzando el que te pasen cosas buenas, sino dejando fluir esos eventos.

Lo primordial de este “proyecto” es que leas los mensajes que pusiste allí, como recordatorio de que todo estará bien. Así que cuando sientas la necesidad, podrás sacar uno de los escritos -o tal vez dos, como quieras- que logren mejorar tu día. Manténgalo en un lugar seguro y alejado de “intrusos”, porque sólo tú eres dueño de tu propia felicidad.




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