Singapur, un destino de película

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Cada noche, un rato antes del atardecer, los senderos del parque Gardens by the Bay se colman de gente para asistir al mágico momento en que el cielo se oscurece y los grandes árboles de ramas metálicas se iluminan con miles de puntos multicolores.

¿Quién inspiró a quién? ¿Singapur al cine o el cine a Singapur? Todos piensan en lo mismo: los bosques fluorescentes de la película Avatar, de James Cameron. No hay otro lugar en el mundo que se pueda comparar con estos jardines, los avatares más recientes de una ciudad futurista con ribetes extravagantes.

En Singapur, el pasado es más pasado que en otros lugares, sin embargo las guías aseguran que quedan reductos del alma atemporal de la ciudad: templos, mercaditos chinos y hasta ciertos productos que no cambian nunca.

¿Por qué el tiempo se aceleró de esta forma? ¿Cómo transformaron una pobre colonia británica en el país que impulsa hacia arriba todos los índices de bienestar y desarrollo? Es la URA, la Urban Revedelopment Authority, un organismo oficial que demuestra que los milagros también pueden planificarse.




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