Sierras de Córdoba esconden hermosos castillos

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Entre el paisaje de Córdoba se esconden viejos castillos, muchos de los cuales ahora funcionan como hoteles.

El más conocido es el hotel boutique El Castillo de Mandl, administrado por Guillermo Toribio y Carola Bargalló, que data de 1934. Su construcción fue encargada por el cirujano rosarino Bartolomé Vasallo enamorado de La Cumbre. En este lugar, antes de ser un hotel, se realizaron numerosas reuniones sociales y políticas de importantes sectores del país.

En Unquillo, en las Sierras Chicas, se destaca una construcción morisca con un estilo que rompe con la arquitectura de la zona. Al Castillo Monserrat lo hizo construir en 1920 un banquero catalán que estaba radicado en Rosario y quiso una réplica de las fortificaciones de Andalucía.

Castillo Monserrat

Desde hace unos 15 años el castillo es propiedad de un matrimonio que vive en el lugar, donde además se hacen muestras de arte o presentaciones especiales y es el único momento en se puede visitar.

El padre del polémico artista León Ferrari, Augusto, fue quien en 1932 levantó en Villa Allende el Castillo de San Possidonio (hoy hotel). A comienzos del siglo en Italia fue uno de los retratistas preferidos de la nobleza; sus pinturas son parte de las colecciones de Vittorio Emanuelle III y del Duque de Aosta.

Castillo San Possidonio

Llegó a Argentina para una exposición y se quedó; construyó iglesias como la del Divino Rostro en Parque Centenario y la de San Miguel; pintó panoramas, uno de la batalla de Tucumán y otro de la de Salta.

Frente al lago San Roque -sobre la ruta 38 que une Villa Carlos Paz con Tanti- está el castillo que Jorge Furt remodeló en 1930 con una mezcla de sus preferidos; la torre principal es una copia de la del florentino palacio de Pitti; después de unos años en que fue museo hoy es una casa de familia.




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