Moria Casán opinó sobre las polémicas declaraciones de Susana Giménez

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Aunque no se tiene certeza de qué fue lo que desencadenó la pelea entre Moria Casán y Susana Giménez, ésta se hizo evidente luego de las desafortunadas palabras que tuvo la diva de los teléfonos en relación a la pobreza.

En ese sentido, cuando se le consultó sobre sus deseos para este 2020 la Su manifestó que desea que todo se arregle de una vez. Además dijo que se dejara de hablar de pobreza, y en caso de que haya mucha que la gente se vaya al campo.

Nosotros fuimos siempre el granero del mundo y hay que enseñarle a la gente, por ejemplo, del norte a plantar, a tener gallinas en el gallinero. Qué sé yo, cosas…”.

Al escucharla, Moria salió a criticarla duramente. La acusó de no estar a tono con la realidad del país, de vivir “en otro sistema solar”. Además dejó entre ver que hizo parte de su fortuna gracias al vínculo que tenía con el ex presidente Carlos Ménem.

Al respecto aseguró que “es un producto de la prensa”. Como si fuera poco, también remarcó que si bien trabajaron juntas en los años ’80 y siempre se las vio muy unidas, no son amigas.

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Moria Casán acusó a Susana Giménez de tener siempre el mismo discurso

Moria en su programa Incorrectas fue realmente picante al referirse a Giménez. Por ese motivo de forma sarcástica mencionó que la Su siempre dice lo mismo.

“Ella lo único que quiere decir es que no quiere que este país sea comunista, que no quiere los ‘K’ y que no quiere el 30% de impuestos. Siempre tiene el mismo discurso. Y después cuando le preguntas algo, dice: ‘¿Qué? ¿Qué dijiste? ¡No, yo no digo!’ Y se mete en el coche o en la limusina y se va”.

Al mismo tiempo ofreció detalles sobre la personalidad de la rubia de joven que hasta ahora se desconocían. Casán reveló que cuando trabajó con Susana, ella era bastante insegura.

El día del debut en teatro no quería salir a escena porque todo lo técnico era complicado. Fue en el ´80, en No rompan las olas. Bajamos una escalera que tenía más de cuarenta escalones. Yo la tomaba de la mano y le decía: ‘Está el teatro lleno, arriba’”.