La empanada es uno de los alimentos más democráticos de Buenos Aires. Se come parada en un local de barrio, en una reunión familiar o en una feria gastronómica de autor. Y aunque las provincias del norte y centro del país son las reinas históricas de las empanadas, la Ciudad tiene sus propios referentes que vale la pena conocer.
El Sanjuanino (Recoleta y Palermo)
Con locales en Posadas 1515 (Recoleta) y Costa Rica 4568 (Palermo), El Sanjuanino es la referencia ineludible para empanadas cuyanas en Buenos Aires. Las empanadas de carne cortada a cuchillo, con aceitunas y huevo duro, son el plato estrella. La masa fina y bien sellada, la cocción justa. Cola de espera garantizada en los fines de semana.
La Morada (San Telmo)
En Chacabuco 1004, La Morada trae empanadas norteñas con reminiscencias salteñas y jujeñas. La versión de carne picante y la de humita son las más pedidas. El local mantiene un formato pequeño y auténtico que evita la masificación.
Güerrín (Centro / Corrientes)
Conocido principalmente por su pizza, Güerrín (Av. Corrientes 1368) también tiene empanadas que no pasan desapercibidas. La de jamón y mozzarella y la de carne picada son las más vendidas. Es un clásico de la noche de Corrientes.
Las empanadas de las provincias: dónde encontrarlas
Cada región argentina tiene su empanada: las salteñas con papa y carne jugosa, las tucumanas fritas con huevo, las cordobesas con grasa de pella y azúcar espolvoreada. En Buenos Aires, los mercados como el Mercado de San Telmo y la Feria de Mataderos —que se realiza los domingos en Juan B. Justo y Lisandro de la Torre— son los mejores lugares para encontrar empanadas regionales auténticas hechas por vendedores de cada provincia.
Cómo reconocer una buena empanada
La clave está en el repulgue —el sellado del borde—, la masa que no se rompe pero tampoco queda cruda, y el relleno jugoso sin exceso de caldo. Una buena empanada no necesita salsa: se sostiene sola. El debate entre horno y fritas es eterno, pero los puristas del norte suelen inclinarse por el horno.