La CGT apuesta a garantizar estabilidad en medio de clima de tensión social

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Frente a otras manifestaciones radicalizadas, como la de Moyano y la CTA, la conducción oficial de la CGT se posiciona como “garante” de la gobernabilidad

Los muchachos decidieron mantener la estabilidad”. Esa es la estrategia seguida por los sectores mayoritarios de la CGT, reconocen en Azopardo en donde se preparan para protagonizar este martes la cuarta huelga general contra el Gobierno.

La medida de fuerza anunciada hace un mes promete ser la más contundente hasta ahora, si bien al igual que en junio pasado no está previsto -al menos por los organizadores- que haya protestas ni piquetes. La orden tácita es la de evitar fogonear aún más el malestar social, en medio un escenario delicado por el deterioro la extensión de los despidos, la renovada tensión por el Presupuesto y el fantasma danzante de un desborde social.

En contraste con los reparos del triunvirato encabezado por Héctor Daer, Juan Carlos Shmid y Carlos Acuña, el camionero Hugo Moyano y el bancario Sergio Palazzo le darán un tono más confrontativo a los reclamos con la manifestación que llevarán adelante este lunes, un día antes del paro, en el centro de la Ciudad, junto a 70 gremios de la CGT. Será la primera escala de un plan de lucha que seguirá con protestas frente al Congreso cuando se trate en el recinto el Presupuesto, que incluye recortes a las pensiones y más presión sobre los asalariados que ya pagan el impuesto a las Ganancias.

En un fino equilibrio entre el ajuste que impulsa el Gobierno y la exigencia de una reacción más vehemente por parte de los sindicatos contestararios, el ala “dialoguista” de la CGT buscará llevarse este martes la postal de un país paralizado por un sindicalismo con su capacidad aún intacta para controlar los resortes de la paz social, los mismos que a fines de los 80 cuando fueron desactivados facilitaron la eyección de Raúl Alfonsín y pavimentaron el ascenso anticipado de Carlos Menem.

Sin ningún ánimo de llegar a un desenlace semejante, la intención ahora es “llamar la atención” del Gobierno, una idea compartida por “gordos” (grandes gremios de servicios), “independientes”, y metalúrgicos, además de buena parte del transporte.

“Más conflictividad podría generar inestabilidad. La CGT es crítica de la postura el Gobierno, pero tienen una posición de responsabilidad porque la situación social es complicada”, señalaron fuentes del gremio de la construcción Uocra, liderado por Gerardo Martinez.

Los planes de la izquierda, por el contrario, se orientan a “derrotar el ajuste” del que responsabilizan al gobierno y los gobernadores, con el respaldo del FMI. Por ello, hoy se hará presente una columna encabezada por el sindicato del neumático, las comisiones internas de la alimentación y los ferroviarios del Sarmiento, entre otros sectores.




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