Elisa Carrió pidió un juicio político contra ministro de Justicia

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Una de las aliadas políticas más prominentes del presidente Macri, Elisa Carrió, pidió al Congreso un juicio político contra el ministro de Justicia, Germán Garavano. La razón, por haber dicho que “nunca es bueno que un ex presidente esté detenido”, haciendo alusión a los casos de Carlos Menem y Cristina Kirchner.

Con esta solicitud quedó al descubierto una disputa en la coalición oficialista, Cambiemos. Y ahora solo se habla en el mundillo político de “la interna del gobierno”. Esta expresión, “interna” es como se define en Argentina un conflicto entre actores del mismo bando político.

Pero en el país no solo ocurre en política, sino en el club, en el edificio, en los grupos de padres y madres de los colegios. Siempre hay “una interna”: siempre hay una disidencia, una teoría de conspiración, un grupo que se desmarca del poder sin separarse totalmente del mismo.

El antropólogo Alejandro Grimson, en su libro “Mitomanías Argentinas” escribe: “Es paradójico, o quizá una cosa fruto de la otra, pero los argentinos tienen una gran capacidad de asociarse al tiempo que de disgregarse en pequeños bandos”. El presidente Macri y Carrió son profundamente antiperonistas, pero su forma de hacer política no puede escapar de la cultura que inauguró el peronismo.

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Otras “internas” aparte de la que protagoniza Elisa Carrió

La “interna” más famosa de la política argentina ocurrió el 19 de julio de 1973, cuando el general Juan Domingo Perón volvió al país recibió un duro enfrentamiento entre sus simpatizantes que dejó al menos 13 muertos, cientos de heridos. En la actualidad se conoce como la “masacre de Ezeiza”.

El profesor de comunicación y política de la Universidad de la Plata, José Eduardo Jorge, es experto en cultura política. Según él, la historia política argentina en los últimos 100 años estuvo signada por momentos de fragmentación o, al contrario, de grandes hegemonías.

En comparación con otros países de la región, Argentina como nación no tiene un mito fundacional claro y su relación con el pasado precolombino es prácticamente inexistente, por lo que sus símbolos nacionales (Evita, Maradona, el tango) son recientes y se viven de manera ferviente y contenciosa.