Cuida tu alimentación antes y después del ejercicio

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Todos los expertos coinciden en la importancia de ejercitarse para mantener una vida saludable y en que cada persona debe ajustar la actividad que realizará a su condición física y edad, y también al estilo y ritmo de vida que lleva a diario.

Otro punto de acuerdo es la necesidad de calentar los músculos antes de comenzar cualquier ejercicio, considerar períodos de descanso y recuperación así como estirar el cuerpo cuando se culmina el entrenamiento.

Pero un aspecto en el que hay muchas teorías es sobre los alimentos que deben consumirse antes y después del ejercicio. Es muy importante ingerir alimentos antes porque son la fuente de energía para el cuerpo.

Las personas que requieren una dieta específica, por una condición física o porque desean ganar o perder peso, es mejor que consulten a un nutricionista, pero en general, estas son algunas recomendaciones útiles que se pueden seguir antes de iniciar la actividad física:

-Comer entre 30 y 60 minutos antes de comenzar el ejercicio.

-Consumir alimentos ricos en carbohidratos, moderados en proteínas y bajos en grasas saturadas.

Si haces ejercicio en la mañana, el desayuno debe ser ligero, con porciones pequeñas y alimentos fáciles de digerir; y si lo haces en la tarde, debes esperar 2 ó 3 horas luego del almuerzo, y puedes comer platos como emparedado de pavo, pollo o cualquier carne magra, con queso y vegetales, y de postre fruta, pasta liviana con salsa de tomate o carne magra con ensalada de vegetales, y de postre fruta.

También es fundamental la nutrición posterior al entrenamiento que proporciona proteínas para favorecer la recuperación muscular, repone líquidos, minerales y los hidratos de carbono que se perdieron durante el ejercicio.

Se recomienda ingerir alimentos dentro de los 60 minutos posteriores al entrenamiento, ricos en proteínas y grasas buenas, como: carnes magras, pollo o pescado, huevos, lácteos y demás alimentos de origen animal, vegetales verdes, frutos secos ricos en grasas como las nueces y las almendras, harinas y almidón en cantidades moderadas. Y, muy importante, ingerir abundante agua mineral o en jugos.




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