Consejos para reducir el azúcar de nuestra alimentación diaria

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Se hace cada vez más difícil eliminar de nuestra vida cotidiana el consumo de alimentos ricos en azúcar, que nos vuelve dependientes no sólo porque son indiscutiblemente atractivos a la vista, sino porque aun cuando muchos de ellos son producidos de forma artificial y nada saludable, no dejan de tener un gusto espléndido al paladar.

El problema no es tal vez probar un chocolate o dos. La cuestión es no poder decir que no a la tentación del azúcar en nuestra dieta básica. Para muchos expertos, un factor por demás preocupante es también la cantidad de alimentos con alto contenido de “azúcares escondidos”, que facilita el desarrollo de enfermedades como obesidad mórbida o diabetes en los consumidores, sobretodo en aquellos más jóvenes.

Gaby Palencia, dietista mexicana con diplomado en Nutrición, destacó que la batalla contra el azúcar no estaría del todo perdida, si acaso las personas se obligan un poco a “apartarla” de su menú. “Cuando hablamos de azúcares, nos referimos a aquellos que son simples o refinados, aquellos que se absorben rápidamente aumentando el índice glucémico y que son los que realmente se consideran perjudiciales para la salud“, indicó la experta.

En Argentina, la ingesta diaria de este producto se mantiene en casi 100 gramos para la población adulta, lo que supera el límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que debería estar entre 30 y 40 gramos al día, traduciéndose en 8 a 10 cucharadas de azúcar como máximo.

Entonces, con todo el bombardeo del consumismo moderno, donde en cualquier parte hay ventas de dulces, bebidas o comidas muy calóricas y sin restricción, ¿Cómo se puede regular el consumo de azúcar?

En primer lugar, es recomendable no usar azúcar blanca refinada, sino optar por endulzar las comidas con miel, canela o edulcorantes como estevia. Segundo, evitar las bebidas azucaradas puesto que implican una adición extra calórica que no todos están dispuestos a “quemar”.

Tercero, alejarse de los alimentos precocinados, debido a que contienen importantes cantidades de grasa, sal y por supuesto azúcar, aparte que son considerados como perjudiciales a su salud a largo plazo. Cuarto, decir no a las salsas que no seas preparadas de forma casera, entendiéndose que pueden tener entre 30 a 100 gramos de azúcar en su contenido.

En quinto lugar, evitar comer dulces de pastelería y repostería o en su defecto reducir al máximo su consumo. Y por último, pero no menos importante, incorporar a la dieta alimentos más frescos, saludables, y no aquellos súper procesados que no aportan más que mucha grasa y nada de nutrientes necesarios para el día a día.




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