Cómo reconocer estafas en tratamientos anticancerígenos

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Una de las peores noticias que se puede recibir es saber que algún miembro de la familia, amigo o conocido padece cáncer, por ser ésta la segunda enfermedad con mayor tasa de mortalidad en el mundo, debido a que con todo y los avances médico-tecnológicos de hoy en día, ha sido imposible para la comunidad científica obtener una cura definitiva que ayude a este tipo de pacientes.

Nos mueve, en un principio, conocer el tipo de cáncer al que nos enfrentamos, para luego iniciar una búsqueda sobre las opciones con las que se le puede combatir sin importar lo no-convencionales que sean, una decisión que debe ser analizada seriamente porque en nuestra desesperación acudimos -en ciertos casos- a “milagrosos” tratamientos, llámense cremas, pastillas o un volumen incontable de vitaminas, que no atacan la afección médica diagnosticada.

Pero, ¿Cómo podemos estar seguros de no caer en un fraude, cuando recurrimos a tratamientos alternativos contra el cáncer?. Simple, aprendiendo a identificar a un verdadero estafador médico con los siguientes pasos:

1) No usar medicamentos sin respaldo científico local, nacional o internacional.
Cuando se usan alternativas de tratamiento que no poseen un respaldo de la comunidad científica, no sólo arriesgas tu salud, sino que le das más tiempo al cáncer para que crezca y se propague por el cuerpo. Igualmente algunas de esas “curas mágicas” terminan interfiriendo con conocidos tratamientos contra el cáncer: La quimioterapia y la radioterapia.

2) La medicación que le ofrezcan, dice curar todos los tipos de cáncer y hasta más
Claramente no existe una cura en el mundo que ataque distintos problemas de salud a la vez. Sería algo así como si una pastilla para el dolor de cabeza también pudiese curar una grave infección urinaria. Por ello, es un signo de alerta cuando escuche a alguien decir que “X” remedio es una “cura milagrosa que posee ingredientes secretos”, bautizándola de ser un “avance científico” y hasta un “remedio ancestral”.

3) Utilizan un ataque publicitario que los hace imposible de resistir
En la mayoría de los casos, quien quiera venderles uno de esos “confiables” medicamentos, les dirán que otras personas también los consumieron, presentándolos como prueba de su eficacia. Hasta les ofrecen una garantía por el producto -limitada claro está- que de no cumplir con su función se le devolverá el dinero al paciente. Atentos a ello, porque el experimentar de esa manera dificulta un procedimiento médico real que batalle contra las células cancerígenas del cuerpo.

4) Emplea mucha jerga médica para explicar su eficacia y/o dice ser un tratamiento 100% natural
La meta es “marear” al paciente hablando con un lenguaje “médico” difícil de comprender para el ciudadano común, lo que le da ese “medicamento o procedimiento” cierto aire genuino y efectivo contra el cáncer. En cuanto a lo “natural”, no es que estemos contra esos productos, sino que algunos de ellos no son seguros durante la aplicación de tratamientos anticancerígenos.

¿Qué hacer entonces?
-Usar productos que sí estén aprobados por la Food and Drug Administration (FDA), que son conocidos por ser seguros y efectivos.
-Consultar a tu médico sobre el uso de algunos fármacos en investigación que sí pueden ser consumidos.
-Recurrir a un oncólogo con larga experiencia con el que se siente más a gusto, y al que le pueda comentar sus inquietudes sobre el proceso que Ud. llevará a cabo para tener una vida larga, plena y feliz.




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