¿Cómo combatir el jet lag?

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Generalmente cuando nos desplazamos de un continente a otro en poco tiempo, en un avión, nuestro organismo se resiente y sentimos cansancio, sueño, dolor de cabeza u otras muchas molestias.

Quizás no lo hayas notado durante el vuelo, pero si experimentas esa sensación en el lugar de destino es porque contigo viajaba uno de los peores compañeros de travesía: el jet lag. Este desequilibrio también se conoce como síndrome de los husos horarios o disritmia circadiana.

El jet lag se manifiesta cuando viajamos atravesando varios meridianos, porque nuestro ritmo circadiano necesita tiempo para adaptarse al nuevo horario y sufrimos diversas molestias. 

El reloj interno que todos tenemos abarca ciclos de 24 horas y 11 minutos, por eso cuando atravesamos varias franjas de la Tierra le estamos añadiendo o restando horas, según la dirección en la que nos desplazamos. La consecuencia más habitual es que sentimos sueño durante el día o no podemos dormir por la noche, pero el jet lag también es causa de otras incomodidades.

La manera en que nos afecta el jet lag no es la misma en todas las personas. Algunos factores como la edad, el sexo o el estado físico, entre otros, determinan hasta qué punto experimentamos esa molestia y cuánto dura. No obstante, es posible que te encuentres entre esos pocos afortunados en el mundo que no sienten ninguna molestia cuando realizan viajes intercontinentales.

Por norma general, las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir la descompensación horaria. Algo que también sucede en el caso de las personas mayores de 50 años, que experimentan más los síntomas del jet lag que los jóvenes. Igualmente, existen diferencias entre quienes realizan viajes a largas distancias esporádicamente y quienes vuelan frecuentemente a destinos situados a miles de kilómetros. A estos últimos el cambio les afecta de manera más acentuada.




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