28 de julio: Día Mundial contra la Hepatitis C

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Hoy 28 de julio, Día Mundial Contra la Hepatitis C, continúa la lucha por idear proyectos de corte global que erradiquen las hepatitis víricas de nuestro entorno, tal y como quedó asentado en la Primera Estrategia Mundial del sector salud contra dichas enfermedades, de la Asamblea Mundial de Salud cumplida en el 2016.

El camino es largo hacia el logro de ese objetivo, por cuanto es necesario trabajar en procedimientos reales para los países donde existe un porcentaje elevado de personas con el virus de Hepatitis C (VHC), de forma tal que también se involucre a las comunidades a participar en campañas contra ese padecimiento.

Voceros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) manejan como información oficial que los países China, Mongolia, India, Brasil, Uganda, Myanmar, Indonesia, Pakistán, Vietnam, Egipto y Mongolia, concentran cerca del 50% de la carga mundial de hepatitis crónicas.

Mientras que en Colombia, Georgia, Marruecos, Sudáfrica, Tanzania, Camerún, Perú, Tailandia, Etiopía, Camboya, Kirguistán, Zimbabwe, Ucrania, Filipinas, Nepal, Sierra Lena y Uzbekistán, soportan casi el 70% de estas enfermedades y son los sitios de mayor prevalencia.

En Argentina, 6 de cada 10 personas están infectadas con VHC sin saberlo, y al menos unas 400 mil la padecen. la OMS define al VHC como “una infección causada por un virus que ataca al hígado provocando inflamación, y que requiere análisis de laboratorio o estudios de diagnóstico por imágenes”.

Generalmente se transmite por el contacto con la sangre contaminada, al compartir agujas, utilizar equipos de tatuaje no esterilizados, de madre a hijo en el embarazo, durante el parto o la lactancia. Muchos individuos no presentan síntomas, pero si desarrollan fatiga, náuseas, pérdida del apetito y un color amarillo en los ojos y la piel.

El VHC se diagnostica en dos etapas: la detección de anticuerpos anti-VHC con una prueba serológica revela la infección; y si los anticuerpos anti-VHC son positivos, para confirmar la infección crónica se necesita una prueba que detecte el ácido ribonucleico (RNA) del virus, ya que, según ha recordado el organismo, entre el 15 y el 45 por ciento eliminan espontáneamente la infección mediante una respuesta inmunitaria fuerte, sin necesidad de tratamiento.

“Una vez diagnosticada una hepatitis C crónica se deberá evaluar el grado de daño hepático (fibrosis o cirrosis). Esto puede hacerse por biopsia hepática o por diversas pruebas no invasivas. Además, se debería realizar una prueba de laboratorio para identificar el genotipo del virus. Hay seis genotipos del virus de la hepatitis C, y su respuesta al tratamiento es diferente y, además, una misma persona puede estar infectada por más de un genotipo”, manifestó recientemente la OMS.

Este organismo mantiene como meta futura la erradicación de la enfermedad para el año 2030, aunque no existe una vacuna oficial pero sí un tratamiento antiviral que ha arrojado buenos resultados, por lo cual se confía en que la VHC irá perdiendo terreno en gran parte del mundo.




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